Nos mudamos

julio 23, 2010

Porque la temática por ahí me quedaba un poco chica.

Ahora un poco más de todo un poco más.

Ahora en Revuelto Gramajo

La foto premonitoria

abril 28, 2010

No lo sabía entonces, pero cuando decidí fotografiar la ironía, nunca pensé que además, fuera premonitoria.

Las imágenes son de 2009 y corresponden a la Feria del Libro, pabellón amarillo. El espacio del encuentro, vacío.

Sin detenerme  en los sarcasmos, acá están.

¿Alguien notó como este año la feria se contrajo-no tengo números ahora, pero es la mitad que el año pasado, por lo menos- y lo que menos abunda sobre los stands son los libros?

Viaje a la intimidad porteña

abril 27, 2010

No me gusta que Buenos Aires sea inabarcable, que toda distancia que se considere tal lleve una logística mínima de sesenta minutos. Odio las horas pico, odio la grosería.

Me gusta la vuelta de la esquina, aquel rincón que nunca se nos había hecho visible. La magia de la sorpresa. Cierta raza amable que sobrevive en los pequeños comercios de San Nicolás. El sol que nos toca la cabeza, a veces, salido entre los edificios.

David vernáculo, a punto de cebar unos mates

David vernáculo, a punto de cebar unos mates

Gato que dormita sobre mostrador

Gato que dormita sobre mostrador

Retro Viaje-Oda al Paraná- Las crónicas

abril 26, 2010

«Cuánta verdad hay en eso de que la tragedia retorna como sátira». La afirmación de María Moreno entreteje las crónicas emulando a Ulrico Schmidl, primer europeo que recorrió las aguas de esos ríos que buscan desembocar en la garganta gigante del Río de la Plata. La expedición «Paraná  Ra´Angá» y sus resultados menos emparentados con la recreación de los conquistadores, que con el experimento sociológico, retratados por una pluma incustionable.

Marinera en tierra

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/las12/13-5651-2010-04-16.html

Marinera en tierra II

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/las12/13-5678-2010-04-23.html

Costanera del Paraná en Zárate (de www.enzarate.com)

Trilogía de la salvajería

abril 22, 2010
El Grito, de E. Munch

El Grito, de E. Munch

Por Florencia Ventosa

La cama. La mesa. La cancha. Los tres lugares donde nosotros, señoras y señores burgueses occidentales y cristianos, pisoteamos el manual de las buenas costumbres. Y con saña. Lo dijo Martín Caparrós en una columna que hoy debe envolver los huevos de su vecina.

Pero vamos, que a veces, a algunos se les va la mano y no entienden la sutileza de la metáfora. Porque Silvia Luna vivía en, según los porteños gustan en llamar, un pueblito. Trabajaba en “Matute”, un restorán en Las Heras. Estaba en el negocio de la salvajería del paladar. Hay siempre algo de indómito en la milanesa napolitana. Del cuarto trasero de la vaca a su plato se traza un largo camino, resumido en el eufemismo que remite a Italia. No a la carne machacada con ablandador. Y con saña.

Silvia Luna, de 31 años, pelirroja por elección y madre, encontraba como todos los mortales el espacio de la salvajería en la cama. Silvia Luna se iba a casar este sábado según las costumbres occidentalísimas y cristianísimas del sacramental matrimonio, con una tarjeta que repartió entre los vecinos y amigos de Las Heras. “Queríamos comunicarles que después de muchas vueltas…Nos Casamos”, reza el cartoncito. Cayó un lagrimón de la tía que vive en la esquina.

El sábado fiacún antes del casamiento, Silvia no tenía ninguna modorra encima. Entró corriendo a “Matute” y le sacudió en la testa a Carola Bruzzoni, compañera de trabajo y amiga. Le aplicó sobre el cráneo el ablandador de milanesa. El futuro novio se desayunó que la salvajería de Silvia estaba registrada por cámara. No era un video culinario. No pudo imaginársela más al son del Ave María, vestida de un inmaculado blanco.

La patota de chismosos de las Heras salió a hablar. Parece que Carola, por algún tenebroso mecanismo de amistad insana que sostenía con Silvia, mostró al novio un video de las salvajerías de su futura esposa con otro. El novio canceló el sacramento. Y Silvia fue con salvajería a, literalmente, ablandarle la cabeza a Carola.

La cama. La mesa. La cancha. La pelota, ¿será la cabeza de Carola? Amén.

Texto que resulta de un curso de periodismo en el Centro Cultural Rojas


El Sahara, y un viaje con fronteras dolorosas

abril 19, 2010

Fueron a «territorio liberado» , en el corazón de África. Durmieron en el desierto, cazaron camellos y sintieron el pulso de un conflicto que lleva unas impúdicas treinta y cinco velitas en su torta infame.  Los cuatro estudiantes de la Universidad de Barcelona retrataron al pueblo del Sahara Occidental, tensionado por las condiciones de vida, las voces calladas desde Europa, la indiferencia en general.

La experiencia está retratada en Paraules de Sorra, y no tiene desperdicio.

Poeta saharaui, retratado en Paraules de Sorra

Poeta saharaui, retratado en Paraules de Sorra

Gracias, Ana.

Contra Montañita y el For Xport

marzo 30, 2010

Y llegué en medio de mi  ruta del sol-así llaman a la recorrida por las playas del Pacífico-a la meca new rich argenta que apodan Montañita.  Porque en pocos lugares se escuchan tantos «cheeeeeeee´s» estirados hasta el cansancio,  no  comparables, sin embargo,  a los» yeah´s» o los «it´s like´s» que propinaban los norteamericanos en cada esquina.

El pueblo, la ciudad, el lugar, no supera las diez manzanas. Hay algo así como tres calles principales donde se despliegan artesanos y pequeños bares-kioskos que preparan tragos «exóticos» (ahí reside todo el problema del asunto) por dos dólares. El resto son hosterías decoradas con techos de paja y hamacas paraguayas.

Es decir, la vaga referencia caribeña de un lugar que no está en el caribe.

La chicas, deseosas de seguir el juego, se disfrazan con túnicas, sombreros de paja y bronceados sólo asequibles por el síndrome iguana. La mayoría pasa la estadía completa ahí, imaginándose vaya uno a saber qué cosa del resto del país, si es que imaginan.

Ahí están ellos vagamente argentinos, con los vagamente norteamericanos, en la vagamente caribeña Montañita. Es como imaginarse a todos los porteños bajo el obelisco en un cruce de piernas y una cumparsita interminable. O a los parisinos amuchados bajo la torre Eiffel comiendo gigantes baguettes de queso azul.

Un colombiano desde su puesto artesanal insiste en venderme su mercancía. Me alcanza una billetera con la cara del Che Guevara. Es demasiado.

Viaje a la lucha por el sufragio

marzo 11, 2010

La Venus mutilada (The Times)

Un 11 de marzo, pero de 1914, el diario The Times publicaba que la sufragista británica Mary Richardson «apuñaló»  la obra «La Venus del espejo» de Velázquez, que se exponía en la National Gallery de Londres. Un extracto de la nota que publicó ese día:

El famoso Robeky Velasquez, comúnmente conocido como “La Venus del espejo”, que fue presentado en la National Gallery en 1906, fue mutilada ayer a la mañana por la prominente militante por el voto femenino, Mary Richardson. Atacó la pintura con un pequeño cuchillo de lámina estrecha, similar al que utilizan los carniceros, y en unos pocos segundos inflingió a la pintura un severo, sino irreparable daño. Como consecuencia del ultraje, la National Gallery permanecerá cerrada hasta nuevo aviso.

A juzgar por la imagen del daño, el primer golpe fue dado en el punto marcado con una estrella en la reproducción, que podrá ser encontrada en la siguiente página. Desde ese punto, hasta abajo, y de alrededor de un tercio de pulgada de ancho, la pintura está rajada en todas direcciones horizontales y verticales. Hacia abajo, casi nada queda del vidrio, tan sólo unos fragmentos astillados en la base del marco y algunos esparcidos en el frente. Además, el lienzo fue cortado en seis o siete lugares…

Además, el diario publicó la carta que Richardson envió a  la Unión Social y Política de mujeres (Women´s Social and Political Union), de la que era parte:

“Traté de destruir la pintura de la más hermosa mujer de la historia de la mitología como protesta en contra del gobierno por destruir a la señora (Emmeline) Pankhurst, quien es el personaje femenino más hermoso de la historia moderna. La Justicia es un elemento de belleza tanto como el color y las líneas trazadas en un lienzo. La señora Pankhurst parece procurar la justicia para la femineidad, y por eso, está siendo lentamente asesinada por el gobierno de los funcionarios de Iscariot. Si hay algo que decir en contra de mi acto, déjenme recordarles que el griterío es una hipocresía, y mientras tanto, hasta que el público cese la continuación de la destrucción humana, las piedras del castigo me perseguirán por destruir la pintura, que es la evidencia contra ellos, por su hipocresía artística, moral y política”.

Fuente: Digital Archive, The Times

Traducción: Florencia Ventosa

Retro viaje. Oda al Paraná

marzo 10, 2010

Juegan a ser expedicionarios. Pero lo hacen muy seriamente. Un grupo que reúne científicos y artistas zarpó el viernes 5 desde Buenos Aires para emular a Ulrico Schmidl (contemporáneo de Pedro de Mendoza). La idea es volver, sabiendo que no se puede volver, que este Paraná ya tiene poquísimo del Paraná virgen-de europeos-.
Los resultados aún no tienen forma definida, pero se esperan suculentas reflexiones y obras. Pasarán bajo los puentes y tocarán los countries a la vera del río. El destino final es Asunción del Paraguay.
Pero el río todavía, y contra toda intervención humana, se las arregla para tener su perfume salvaje y su bicherío un poco hostil.
La expedición es organizada por la Red de Centros Culturales de la Agengia Española de Cooperación y su principal impulsor es Martín Prieto, director del Centro Cultural Parque de España/ AECID Rosario.

Fuentes: HdA, CCPE, Clarín.comCostanera del Paraná en Zárate (de www.enzarate.com)

Viaje a la infancia

marzo 1, 2010

Apreciemos sin vértigo la

extensión de mi inocencia.

A. Rimbaud



Imagen I

A los pies del General Belgrano (versión estatuaria) hay una frazada marrón con estampado verde y rosa. Son las cinco de la tarde y pareciera que semejante abrigo no hiciera falta en la plaza a pleno sol de marzo. Se ve una cabeza, que se esfuerza por taparse. Del otro extremo, sale una mano a pegar el tirón en sentido contrario. Del medio de la frazada sale una protuberancia que intenta llegar alto, los extremos se lo impiden. Salen más y más manos. La imagen se asemeja a los dibujos que forman las lámparas de aceite.

Cruzan por la plaza un par dechicos de alrededor de seis años- por su cara de excitación de primer día de escuela- y una chica como de doce que los lleva de la mano. Todos con guardapolvo y mochila.  Ellos se sueltan de la acompañante y se acercan corriendo al bulto que se retorcía todavía. Arrancan la frazada de las manitos múltiples. Hay cuatro chiquitos y una nena que se tambalea en pañales que se quedan tiesos del susto. Los enguardapolvados se presentan.  Los otros hacen lo mismo. Menos la de pañales, que con dedo en la nariz, tuvo que ser presentada por su hermano.  Después de un segundo, uno de los enguardapolvados pregunta:

-¿Y tu mamá?

-No sé- responde el que parece el líder, el único que no se veía intimidado.

-¿Por qué tu mamá no te compró guardapolvo para la escuela?

Nadie respondió. La de doce, observando la escena, empezó a llamarlos, incómoda. El líder de los otros propuso que jugaran a la mancha. Y ahí nomás se pusieron a dar vueltas alrededor de Belgrano.

Imagen  II

Por Tres de Febrero hay una paloma herida, que se ve a una cuadra de distancia. La pobre tiene una pata quebrada al menos. Aletea, casi dándose por vencida. Por al lado le pasan dos rubias oxigenadas, un pseudo deportista, unas chicas bien de rodetes altísimos y shores de un largo inversamente proporcional. Las oxigenadas gritan de miedo, asco, no lo sé. El resto la ignora. Yo la seguí con la mirada, pensando que no podía hacer nada heroico con una paloma herida. Desde atrás escucho unas rueditas inconfundibles . Me doy vuelta y un chiquito paraba a verla.  Se agacha, me mira. No me dice nada, pero pone una cara de tristeza infinita. Se seca el sudor de las manos en el guardapolvo y me mira de nuevo. Yo le sonrío. Él pone una cara todavía más angustiosa. Empiezo a caminar. En la esquina vuelvo a verlos.  Él me mira, ya implorando.  Corta el semáforo y cruzo. Todavía me doy asco.

Nota: Dio la casualidad-o el comienzo de clases- que los héroes de hoy eran uniformados.